Hace unos días, en casa de mis padres, estaba amamantándola cuando sonó el teléfono... como se soltó apenas lo oyó, me levanté con ella cogida como pude: casi como un balón, con la cabeza hacia mi pecho y sus piernas a mi espalda (la llamada era para mí y esperaba poder sentarme, pero la silla junto al teléfono estaba ocupada con cosas pesadas) Traté de acortar la llamada, pero era una tía con la que una llamada corta no dura menos de 10 minutos
¡y mi tía preguntaba de qué se reía tanto mi hermana! Luego me lo ha hecho otras veces, cuando la tomo al salir de la ducha (la pongo en una silla nido en el baño mientras tanto) Es toda una experta en el arte de cazar su alimento.







