- Mié, 13 Ago 2025, 20:19
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Hola de nuevo, como te conté en el mensaje anterior, mi nombre es Nazareth Salas y respondo como estudiante de CESI.
Espero les funcione mi respuesta:
Sin duda todo lo que nos cuentas son procesos normales a los 6 meses de edad, sin embargo, cuando el descanso familiar está al límite, se vuelve difícil de sobrellevar. Es indispensable reconocerlo y buscar ayuda con profesionales como psicólogas con experiencia en salud mental perinatal que nos ayuden a lidiar con tantos cambios.
La maternidad es bella pero muy retadora, y si le sumamos un diagnóstico como lo es la APLV, puede tornarse más complicada. Se acumula cansancio, restricciones, dudas y un sinfín de emociones que pueden ser muy abrumadoras. Lo bueno es que son pasajeras. Y que no estamos solas en este camino.
Los bebés con APLV experimentan algunos síntomas que son muy molestos y persistes, por lo que es necesario acompañarnos del pediatra, nutricionista pediátrica, e incluso de un alergólogo. Que nos ayuden a valorar si realmente hemos superado la alergia. Con algunas pruebas de alergia o incluso con frotis de heces, para detectar sangre oculta; pueden guiarnos muchísimo. También la visita al pediatra nos puede servir para detectar otras patologías que afectan el sueño como por ejemplo deficiencia de hierro entre otras. Importantes de descartar.
El sueño de los bebés a esta edad experimenta una mayor consolidación. Desde aproximadamente los 4 meses cambian la forma de dormir de un recién nacido y empiezan a incluir más fases, cada vez más similares al adulto. Y siguen manteniendo la necesidad innata del ser humano de sentirse acompañados y seguros. También experimentan más actividades durante el día ya que están más conscientes de su entorno, adquieren más habilidades exploratorias y de interacción social, las cuales en muchas ocasiones les pone muy activos. Y en las noches siguen procesando lo que vivieron en el día. Se da una reorganización del sueño por los nuevos aprendizajes. A estos se le suma las típicas molestias que sufren en las encías por los nuevos dientes, e incluso el inicio de la alimentación complementaria suma a esos nuevos aprendizajes que el bebé debe procesar. Teniendo en cuenta que debemos estar alertas a reacciones alérgicas de los nuevos alimentos y la tolerancia a nivel gastrointestinal.
Al analizar casos, una herramienta de gran ayuda suelen ser los diarios de sueño, que permiten tener un panorama más claro y ver los percentiles de sueño, según la edad de cada bebé, te sugiero hacerlo de ser posible.
Expones muy bien las demandas que quieres solucionar:
1. Siestas sin contacto.
2. Menos despertares y periodos más largos de sueño.
3. Conciliación del sueño de manera más tranquila.
Para las cuales sugiero las siguientes recomendaciones:
Sugiero empezar poco a poco, y que el objetivo sea dormir al menos 1 siesta sin necesidad de succión constante, no que duerma de golpe, sino que aprenda otras formas. Recomiendo la primera siesta de la mañana, o alguna en la que estén con buen ánimo y un poco más descansados. Durmiendo como siempre, y justo cuando ya está a punto de caer en sueño profundo y la succión pase de nutritiva a lenta, retirar con el dedo meñique el pezón. Poniendo la mano sobre su torso para seguir dando contención, balanceo o shhh. Mantener contacto y esperar unos 5 a 10 min en sueño profundo. Enseñándole que puede quedarse dormido con solamente la presencia de una persona. También el contacto parcial al pasar a cuna o carriola (mecerlo) para que se sienta acompañado, pero de otra forma en otro espacio.
En cuanto a los despertares nocturnos constantes y lograr conciliación tranquila, es importante recordar que estos pueden deberse a diferentes causas, incluso podrían ser multifactoriales. Sin embrago en muchas ocasiones suelen mejorar con buenas siestas durante el día y rutinas que brinden seguridad. Y por supuesto anticiparse, estando muy atentas a las señales de sueño: bostezos, manos a los ojos, se rascan hasta las orejas, se ponen más lentos, mirada fija, etc. Esta anticipación es clave en el proceso.
Sugiero un plan de mejora con rutinas simples y constantes. Las cuales no tienen como único objetivo la relajación del bebé, sino también, permitirle al bebé anticipar que ya llegó la hora de dormir. Brindar mayor seguridad de lo que se aproxima, sin embargo, con esto, vendrá la relajación. Recordando que también la madre o cuidador no deben transmitir estrés, o premura por conciliar el sueño.
Es de gran ayuda hablarle al bebé de lo que creemos que está viviendo/ sintiendo. Que sienta nuestra empatía, cercanía, amor. (Verbalizar su estado).
Estas rutinas pueden consistir en bajar la luz, que sea muy tenue, idealmente con colores cálidos, mencionar frases como: es hora de descansar, llegó la hora de dormir, cerremos los ojitos para dormir. Pecho cantándole una canción cortita y repetitiva. A mí personalmente me encanta: La lechuza que hace ssshhh. Recomiendo alguno de sus párrafos. Todo esto, siempre, en el mismo orden. Cantando bajito y llegando casi a susurrarla. Algunas familias también incluyen el baño con aceites relajantes, y hasta masajes. La rutina es muy personal de cada familia. Mientras sea agradable para todos y sostenible.
Importantísimo, evitar pasarlo de su ventana óptima de vigilia, entre su última siesta y de dormir la noche, ya que si ésta se extiende el bebé entra sobrecansado, dura más tiempo en conciliar, y también se traduce en más despertares.
Minimiza la estimulación, música animada y fuerte, uso de luz artificial, pantallas, celulares. Mejor realizamos actividades tranquilas y sin tanto estímulo.
El uso de ruido blanco suele ser óptimo para dar al bebé la señal que es hora de dormir y a la vez enmascara ruidos externos.
Hacer uso de alguna prenda de la mamá y dejarla cerca de la bebé, que sirva para sentirla cerca. O muñeco de apego.
El acompañamiento o red de apoyo es indispensable para el descanso. Compartir el cuido. Se podrían hacer turnos de sueño, para alternar atender al bebé. Por despertares u horarios.
Espero sean útiles mis consejos, y si deseas continuar con la conversación quedo atenta.
Mucha suerte y ánimo, no estás sola. Cada etapa es retadora pero también pasajera.
Saludos.
BIBLIOGRAFIA
Berrozpe, M. (2023) Módulo XIV: El sueño de los bebés de 4 a 7 meses. Protocolo de intervención CESI. Dormir sin llorar. En Berrozpe, M., López, R. La neurociencia del sueño infantil y sus implicaciones en la práctica y atención a las familias. Centro de Estudios del sueño Infantil (CESI).