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Primero deciros que lo que describís no es lo habitual y claramente excede el agotamiento normal de la crianza. Dormir tan poco durante tantos meses, ver que vuestro bebé no descansa ni de día ni de noche, pasar por tantos tratamientos sin mejoras claras… todo esto es durísimo y tiene un impacto emocional profundo en toda la familia.
Vuestra preocupación es legítima. Y el hecho de que, a pesar de todo, digáis “lo amamos pero no sabemos qué más hacer” muestra que sois una familia profundamente comprometida.
El insomnio severo en un bebé no es común, y el hecho de que haya sido tratado con varios fármacos indica que los profesionales han explorado causas médicas o neurológicas. ¿Se ha descartado otras patologias o simplemente alguna alteraciñon digestiva?
A veces el insomnio en bebés no es solo una dificultad para dormir, sino una manifestación secundaria de algo más profundo: dolor crónico, alergias alimentarias, dificultades de autorregulación sensorial, o incluso ansiedad o preocupación por algo.
Aunque sabemos que no hay soluciones mágicas, aquí tenéis algunas pautas posibles que podrían daros un poco de dirección o consuelo:
- Rituales y rutinas. Aunque ahora no haya una rutina estricta, se puede empezar con pequeños rituales repetitivos y suaves: la misma canción, la misma luz tenue, el mismo cuento, un osito o algun objeto que lo vea sólo a la hora de dormir y lo relacione con este momento.
El objetivo no es que se duerma, sino crear señales predecibles para su cuerpo y su sistema nervioso, es muy importante mantener la rutina a diario ya que les da seguridad y estructura.
- Contención y contacto físico
En niños con dificultad para regularse, el contacto continuado, el colecho (si os sentís cómodos), el porteo diurno, o el uso de peso ligero (como una manta sensorial adaptada para bebés) puede ayudarles a bajar el nivel de alerta.
- Respecto al rechazo a comer. Si un bebé está constantemente alterado, su sistema nervioso puede no “tener espacio” para funciones como el apetito. Aquí puede ser importante que un especialista en alimentación respetuosa y posible integración sensorial os valore, por si hay algo físico (reflujo, alergias, intolerancias,...) que también esté afectando.
- Acompañamiento para vosotros. No es solo el bebé quien necesita ayuda: vosotros también necesitáis contención y descanso. ¿Hay alguien que os pueda ayudar por las noches al menos algún día a la semana? ¿Habéis valorado buscar apoyo emocional profesional solo para vosotros, como padres?
Y por último, deciros que habéis hecho muchísimo ya, y ahora podría ser el momento de buscar una evaluación más amplia (neurodesarrollo, sensorial, digestivo). Hay formas respetuosas de acompañar el sueño sin métodos invasivos ni dejarle llorar. Vuestra prioridad, más allá del sueño, es la seguridad emocional de vuestro hijo, y eso ya lo estáis garantizando con vuestra presencia constante. Espero haberos ayudado y ánimos, lo estais haciendo muy bién!!
Saludos.
Sita Moliné
López, R (2022) Módulo XV. Protocolo de intervención CESI. De 8 a 12 meses. En Berrozpe, M., López, R. La neurociencia del sueño infantil y sus implicaciones en la práctica y atención a las familias. Centro de Estudios del sueño Infantil (CESI).
López, R (2022) Módulo XV. El sueño de 8 a 12 meses. En Berrozpe, M., López, R. La neurociencia del sueño infantil y sus implicaciones en la práctica y atención a las familias. Centro de Estudios del sueño Infantil (CESI).

