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Gracias por contar tu historia y el sueño de Santiago con tanto detalle. Entiendo perfectamente tu cansancio y la frustración de sentir que probaste muchas cosas y nada cambia.
Lo que contás de Santiago es muy esperable en bebés alrededor del año: despertares frecuentes, necesidad de contacto y de tomar la teta para volver a dormirse. De hecho, muchas mamás que acompañamos nos cuentan que al año parece que volvieran a tomar teta como recién nacidos. Esto tiene sentido: por un lado están creciendo y ganando autonomía, pero también aparece el miedo a la separación, ahora entienden que son personas distintas de su madre, y eso les genera angustia.
A esta edad se suman varios factores que explican este tipo de sueño:
Si bien, ya han adquirido prácticamente todas las fases del sueño, el sueño infantil sigue siendo inmaduro y aún no tiene la estructura del adulto.
- Como mencionamos antes, la ansiedad de separación, típica de la edad, y a veces el hecho de pasar tiempo sin su madre, puede ser difícil de gestionar para ellos. Claro que esto es solo una observación, para entender que puede ser algo difícil si la necesidad de la guardería hace parte de la dinámica familiar y laboral.
- El desarrollo motor y cognitivo (caminar, hablar, explorar) activa mucho su cerebro.
- En su caso, los niveles bajos de hierro también pueden influir en la calidad del sueño, así que está bien hacer seguimiento con su pediatra.
Acá te dejo algunos consejos y estrategias posibles:
- Revisar el ambiente de sueño, idealmente: conocido, oscuro, silencioso, sin pantallas.
- Mantener una rutina predecible y tranquila cada noche (obviamente sin ser esclavos de esto, y aceptando que algún dia puede haber una pequeña variación, pero tratando de dar un orden y un marco al momento de dormir, por ejemplo: cantar una canción, baño, teta, palmadas dormir)
- Involucrar a otros cuidadores para dormirlo algunas veces, para ampliar sus formas de contención. Esto de manera paulatina, primero involucrar por ejemplo al padre con otros cuidados y luego de unas semanas probar con que se involucre en algunos momentos de la noche.
- También, si lo que te molesta es el hecho de que esté prendido al pecho durante gran parte de la noche, podés implementar el plan de cambio de asociaciones de sueño sin llanto, con pasos muy graduales, como por ejemplo: ofrecer el pecho hasta que esté casi dormido, probar retirarlo suavemente, mecer o sostener, y si no funciona, volver al pecho, la idea es poder practicarlo, pero sin que ninguno se sobrepase (ni vos te pongas nerviosa, ni el bebé se altere/despierte demasiado). Estos cambios suelen tomar entre tres semanas y un mes y medio, y se recomienda hacerlos cuando el bebé esté sano y estable, y no haya grandes cambios por venir (ej. viaje o mudanza).
- Si patea o se mueve mucho durante la noche, una opción es bajar el colchón al piso y adosar otro colchón junto a la cama familiar, para que todos estén más cómodos y seguros. Otra alternativa, si tienen espacio, es preparar una cama baja en su habitación, donde se pueda acompañar el sueño con presencia. Es una transición que puede llevar tiempo, porque requiere más energía —levantarse, acompañar, volver a dormirlo—, pero en muchas familias resulta reparador.
Sé que ahora puede parecer imposible imaginar que volverán a dormir, pero el tiempo pasa, y el sueño madura como todo lo demás: un día caminan, otro hablan, y también llega el momento en que duermen mejor.
Acompañar, responder y sostener con calma es lo que más los ayuda (a veces creemos que más respondemos y peor es, pero te aseguro que más respondemos mejor es!). Las pequeñas intervenciones que te envío es con el fin de ordenar un poco el sueño; pero la verdad es que si no se interviene, el sueño se va a ordenar, porque el desarrollo sigue su curso.
Un abrazo muy grande,
Dra. María Golé
Bibliografía
Berrozpe, M. (2023). Módulo II: El sueño infantil de 8 a 24 meses. CESI.
Montgomery-Downs, H. et al. (2010). Iron deficiency and sleep fragmentation in infants. Sleep Medicine.
Bernal, J. (2019). Neurodesarrollo y sueño infantil.
Montagu, A. (1986). El contacto y el desarrollo humano.
Sociedad Argentina de Pediatría. (2015). Colecho en el hogar, lactancia materna y muerte súbita del lactante: recomendaciones para los profesionales de la salud.
Melina Bronfman. (s.f.) Esa locura de dejar llorar.
Protocolo de intervención CESI® – Dormir Sin Llorar® (8–24 meses). Curso La neurociencia del sueño infantil y sus implicaciones en la práctica y atención a las familias (2022).

