Al poco tiempo de nacer la pequeña empezamos a sufrir lo que denominan cólicos del lactante. Un nombre un poco engañoso para algo que al parecer nadie sabe qué es. Al principio lo pasé bastante mal. Estaba preparada para trabajar cuidando a un bebé pero no para oírlo llorar y sentirme impotente porque NADA de lo que hacía le ayudaba. Y la gente me decía, déjala que se acostumbrará a tus brazos, y yo pensaba, mejor que llore abrazada que sola. Nos costó a nosotros, padres recién llegados, más de una conversación donde se planteaba el dejarla llorar ante la inutilidad de lo que hacíamos. Y sólo de pensar en ello a mi se me partía algo dentro. Las conversaciones no terminaban en conclusión alguna porque yo no podía evitar emocionarme.
Estaba cansada y falta de ideas. Y el exterior presionando. Es tremendo que de repente todo el mundo sea un experto en bebés. Todo el mundo tiene la solución. Y en el tema de lactancia no entramos. Y entonces empecé a buscar información y os encontré. Bendigo ese día. Le pusisteis palabras, razones, motivos, ejemplos, fundamento científico, a lo que yo había sentido desde el principio. El libro de Rosa Jové y más tarde los de Carlos González me han permitido creer en lo que hago y convencer a mi marido y más tarde defenderme del exterior.
Desde entonces he ido formando un criterio claro para la crianza que antes no tenía. Y sin prejuicios la niña viene a dormir con nosotros cada vez que lo necesita. Y el ir a dormir se convierte en un rato que compartimos ella y yo, donde en la semioscuridad nos hemos reído al ponerle el chupete a los muñecos, hemos jugado con las sombras y enumerado las partes del cuerpo. Hemos cantado y hablado, hasta caer dormidas, creo que casi casi a la vez.
Desde entonces me habéis servido de referencia a la que acudir cuando las condiciones cambiaban, cuando pasábamos de una etapa a otra. He aprendido a reconocer estos cambios y a saber que todo es pasajero. Recuerdo cuando empezó a gatear. Dormirse se hacía eterno pues nada más acostarse empezaba una sesión gimnástica. Y cuando empezó a andar ni os cuento.
Ahora que ya tengo cierta experiencia espero también aportar mi granito de arena, para echar una mano en la medida de lo posible. Mi complejo de novata me había impedido registrarme y hacer comentarios.
Bien, esto es todo lo que quería decir. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS

, mi Eva y yo tambièn llegamos aquì sin saber na...de na.... y ella con apenas 2 o 3 meses y la presiòn del mundo exterior y la falta de conocomientos, aunado a la soledad en la q tantas mujeres vivimos la maternidad sin una persona cerca q por lo menos te acompañe, y los q venian era a puro criticar y decirnos q la dejaramos lorar. Y fueron dìas de caminar sin rumbo con mi hija en brazos para q por lo menos durmiera algo...y noches interminables que hoy recuerdo como bonitas...ella pegada a su teta por hoooooras y mi espalda reventada
y juntas hemos aprendido a cococernos y llevar mejor las noches. Aun la duermo en la teta, aun duerme conmigo, echa siestas de dos horas y en la noche aun se despierta......pero con la certeza que mami està a su lado y mami con la certeza que un dìa mi Eva no me necesitarà a su lado para dormir y todo quedarà en el recuerdo de haberle dado a mi hija todo el apoyo y el amor necesario, aun a costa de desvelos, ojeras, y aprender por primera vez que las cosas no iban a ser como yo las querìa sino que tenìa que adaptarme al mundo de mi hija y poco a poco integrarla al mìo, con amoy y paciencia....












