- Vie, 22 Ago 2025, 11:55
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Hola Kymera;
Encantada de saludarte. Mi nombre es Cristina, soy psicopedagoga especializada en Atención Temprana pero te respondo en calidad de alumna del curso la neurociencia del sueño infantil de CESI. Gracias por compartir tu situación, entiendo perfectamente cómo de agotada debes de sentirte, ¡el sueño es fundamental tanto para los pequeños como para los adultos! Por eso, me gustaría ayudarte e intentar contribuir a que cumplas tu objetivo o, al menos, la situación mejore.
En primer lugar, me gustaría transmitirte tranquilidad. El sueño de los bebés es inmaduro y además es un proceso complejo e inestable, muy influenciado por la adquisición de nuevos hitos motores o nuevos aprendizajes. Por eso es normal y habitual que haya etapas en las que se producen más despertares, tienen más dificultad para conciliar el sueño o para mantenerlo… lo que estás viviendo es agotador pero no se escapa de la cotidianidad y para nada es tu culpa, al contrario. Tu paciencia, amor, tranquilidad… tu acompañamiento es esencial para tu hijo.
Hay otra cuestión positiva y es que, según la información que compartes, a priori tu bebé no parece presentar patología evidente –no refieres
cólicos, reflujo, dificultades en respiración…-. Por eso, quizás la posible causa se halle en la etapa evolutiva en la que se encuentra tu bebé. Los peques empiezan a experimentar “ansiedad de separación” alrededor de los 7-8 meses pero se acentúa entre los 10 y los 18 meses. Esto puede conllevar a que notes que tu bebé tiene más despertares o demanda más de tu presencia y el contacto contigo. Me gustaría saber, si es posible, tu bebé ya camina y desde cuándo, ya que también puede estar influyendo la adquisición de este hito motor e incluso, hitos cognitivos, en el sentido de que le guste explorar y descubrir.
Por otra parte, comentas que hace una sola siesta de dos horas aproximadamente, lo cual está muy bien, pero lo acuestas a las 22:30, quizás llega con un exceso de cansancio, ¿lo notas irascible en las horas previas a acostarle? Es oportuno tener presente siempre las ventanas de sueño y recordando el esquema de Olga Sesé (2025), para la franja de edad 12-18 meses, la ventana de sueño para tu bebé sería de 4-5 horas. Recuerda que la ventana de sueño es el tiempo que un pequeño puede permanecer despierto entre siesta y siesta o entre una siesta y la hora de irse a dormir. En tu caso, tu peque pasa seis horas despierto entre la última siesta y la hora de acostarse.
También debemos de reflexionar sobre la forma de dormirse, tu peque necesita tu presencia y tu mano para conciliar el sueño, él se queda dormido de esta forma. Por eso, cabe esperar que cuando se despierta, busque reproducir la misma situación para volver a conciliar el sueño. Esto no es nada malo, no obstante por lo que veo sí te genera cansancio, por lo que entiendo que te gustaría cambiarlo. En este punto me gustaría preguntarte si, ¿cuándo lo acuestas para dormirse, está tranquilo? ¿Le das tu mano como costumbre o él la reclama y no es capaz de conciliar el sueño? ¿Es capaz de ponerse el chupete él solito? Ofrécele tu mano pero cuando esté tranquilo intenta ir disminuyendo, al menos, la presión que puedas hacer, de este modo que el contacto resulte muy sutil y así progresivamente hasta que pueda prescindir de ella y baste tu presencia. Todas las acciones de cambio deben de ser graduales y respetuosas, sin dejarle llorar.
Por lo tanto, la propuesta que te hago es:
1. Revisa los horarios, prueba a adelantar la hora de acostarle a las 21:00 o 21:30. No obstante, ten presente sus señales de sueño… si frota los ojitos, si se toca las orejas, si está irritable, si está poco activo, si tiene la mirada perdida…
2. Incorpora una rutina previsible y relajante. Es decir, intentad realizar la misma secuencia día tras día. Por ejemplo: cena, baño relajante minimizando la luz en la medida de lo posible, cuento en la cama con luz tenue y al acostarlo siempre la misma frase, por ejemplo “buenas noches”. Controla la actividad previa a este ritual, es decir, a última hora de la tarde no realizar actividades estresantes o estimulantes, reducir la luz blanca, los ruidos…
3. Transforma las asociaciones de sueño hacia otras más autónomas, como comentaba anteriormente, disminuir la presión de contacto al darle tu mano hasta ir retirándola progresivamente y mantener tu presencia.
4. Atender siempre los despertares.
5. Realizar juegos de “cucú-tras” o similares para favorecer o reducir la posible
angustia de separación.
6. Intenta cuidarte a ti misma, por eso si puedes contar con otras personas o figuras de referencia para tu pequeño, apóyate en estas para favorecer tu descanso.
7. Observa a tu pequeño, presta especial atención a si presenta irritabilidad permanente, si tiene dificultades para respirar, si ronca…
Finalmente, me reitero en que lo que cuentas es algo habitual en esta franja de edad, no parece extraño y tampoco grave. Te animo a que con mucha paciencia y amor pongas en práctica las orientaciones facilitadas e incluso que hagas un diario de sueño durante 1-2 semanas para así hacer un análisis más riguroso.
Fuentes consultadas:
Centro de Estudios de Sueño Infantil [CESI]. (2021). Protocolo de intervención CESI® - Dormir sin llorar® de 8 a 24 meses. Curso online: La neurociencia de sueño infantil y sus implicaciones en la práctica y en la asesoría a familias.
Pazos, L. (2025). Noches buenas: Guía práctica para acompañar el sueño de tu bebé con amor y ciencia. Zenith.
Sesé, O. (2025). Cómo dormir a tu bebé. Hábitos sencillos y pautas de sueño para que duerman ellos... ¡y descansemos todos!. Roca Editorial.