- Mié, 16 Ene 2008, 09:35
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Repirar hondo, y si tienes algún familiar que pueda echarte una mano llámale para que se quede un día o dos a la semana con el peque y tengas un poco de tiempo para tí para descansar y dedicarlo a tí.
Tu bebé no tiene la culpa de nada. Ya te comentamos que son etapas que tienen que pasar. Contra más nerviosa y tensa estés tú más nervioso estará tu peque.
Te reclamará más porque para él algo pasa y no sabe lo que es, lo que le crea inseguridad y la única que puede devolverle esa tranquilidad eres tú. Si tú no lo estás difícilmente puedes pedir que el peque lo esté.
Comentaste que tu marido duerme con el peque y te lo lleva para dar el pecho.
¿Habéis probado a dormir los tres juntos de nuevo?, Acoplar una cama individual junto a la vuestra, lo duermes directamente en la cama con el pecho y cuando se quede dormido puedes irte al salón con tu marido un rato. Luego os acostáis juntos en la cama con el peque, que duerma tu marido en el lado del pequeño, así si se despierta sólo tienes que pasarte a su lado y darle el pecho.
Hazte cuenta que de la otra forma se desvela y luego el sueño es intranquilo. Si atiendes sus necesidades desde el primer momento, conseguirás descansar mejor. Pero acuérdate debes estar tú también relajada e intentrar disfrutar de ese momento.
Es difícil cuando el cansancio te supera, pero debes hacerlo.
Piensa que tu hijo es un milagro maravilloso, el tener hijo conlleva sacrificios pero también muchas alegrias.
Es una personita que depende mucho de nosotros, todo el cariño y el amor que les demos de pequeños marcará su personalidad de mayores.
Lo normal es que duerman poco, se despierten, jueguen, quieran estar con nosotros.
Si notas que tu equilibrio emocional está tocado, sí que deberías consultar con un especialista. Es importante si estás al borde de una depresión que la cojas a tiempo.
Prueba a tener una tarde o unas horas para tí, háblale a tu cuñada para que se pueda quedar un poquito más un día, o pide a un familiar que te cuide al peque un sábado o domingo y márchate con tu marido a comer fuera y a pasear un rato los dos solos.
Y si te encuentras en la situación de querer pegar a tu hijo, márchate al baño o a otra habitación y descarga tu furia en ella, gritando o tirando algo al suelo, lo que sea para evitar ese maltrato a tu peque.